de esos en que el pensar en ti es tan inevitable como grosero.
Tan absurdo como envenenarse a cucharadas con veneno.
Definitivamente voy aprendiendo a aceptar;
entender que no queda más que decir,
no tiene caso esperar,
no tiene caso fingir,
no tiene caso protestar,
pensar,
respirar,
soñar
Definitivamente voy aprendiendo a olvidar.
A ser como tú, indiferente, ausente.
Aunque como tú, para desaparecer debo esperar.
y seremos como siempre, como antes, uno ante el otro: comunes.
¿Ya estoy muerto?